Francia: "Podemos asesorar a miembros de la FIP que quieran ayudar a periodistas afganos/as”

Karine Barzegar es periodista y miembro de la dirección del Sindicato Nacional de Periodistas (SNJ) de Francia. Desde mediados de agosto de 2021, ella y un equipo de la SNJ han ayudado a periodistas afganos/as que quieren abandonar su país.

Syndicat national des journalistes team - SNJ

Karine nos habla de la movilización de su sindicato, de los retos que hay que afrontar, pero también de la ayuda de la que más orgullosa está y cómo podemos entre todos/as ayudar a nuestros/as colegas afganos/as.

1. El SNJ se ha implicado mucho en la ayuda a periodistas en Afganistán desde que los talibanes tomaron el poder en agosto de 2022. ¿Qué acciones habéis puesto en marcha? 

Hemos elaborado listas precisas de los periodistas afganos que se han puesto en contacto con nosotros. Añadimos sus datos personales, los medios de comunicación para los que trabajaban, los factores de riesgo que presentaban por amenazas de los talibanes, los documentos que tenían, los datos de contacto y si tienen conocidos o familiares en Europa o en países occidentales. Nos llevó meses recopilarla, pero pudimos enviarla al Ministerio de Asuntos Exteriores francés y al Grupo de Trabajo sobre Afganistán que el gobierno francés había puesto en marcha. 

A partir de esta primera lista principal, creamos una lista de periodistas vinculados a Francia, que también se envió al ministerio. También elaboramos una lista de periodistas en peligro, y una lista de periodistas que habían abandonado por sí mismos Afganistán en busca de refugio en países vecinos (Pakistán, Irán, Emiratos, India, Turquía, etc.).

En la actualidad, hacemos malabarismos con 4 o 5 listas diferentes que actualizamos regularmente en función de los correos electrónicos que nos envían estos periodistas para comunicarnos que han cambiado su número de pasaporte, o que han recuperado los pasaportes de sus hijos, que han abandonado el país, etc.

Además de estas listas, nos pusimos en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores a través de reuniones, trabajamos con los medios de comunicación y organizamos una conferencia de prensa con muchas otras ONG, asociaciones y sindicatos de otras profesiones que se habían puesto en contacto con nosotros. También invitamos a periodistas afganos a venir al congreso del SNJ el pasado mes de octubre, y hemos hecho lobby y organizaco reuniones con eurodiputados en Estrasburgo.

Para ello, también creamos una lista de lobby con sindicatos, asociaciones de magistrados, abogados de artistas, etc. y seguimos en contacto con ellos.

2. Su equipo está formado por periodistas voluntarios. ¿Cómo se las arregló para hacer frente a una petición de ayuda tan grande?

Hicimos lo que pudimos. Al principio éramos unos diez periodistas los que trabajábamos en este proyecto, pero lo hacíamos en el tiempo que teníamos fuera de nuestro trabajo como periodistas. Llamamos a todos nuestros miembros varias veces, no sólo a nuestros activistas, sino también a sindicalistas que son representantes del personal en las empresas y varias personas vinieron a ayudarnos.

Ahora, después de 8 meses, el grupo se ha reducido a 5 o 6 personas que se dedican a Afganistán fuera de su horario de trabajo. 

Es una gran carga mental porque recibimos correos electrónicos, WhatsApp, mensajes, tweets todo el tiempo y a todas las horas del día y de la noche. Nuestro número está en circulación y la gente se encuentra en situaciones extremadamente difíciles.

Leer sus mensajes pidiendo ayuda es muy pesado psicológicamente, sobre todo porque no podemos ayudarles realmente más allá de crear listas para aconsejarles, decirles dónde solicitar un visado, proporcionarles direcciones útiles o enviar cartas de apoyo a las embajadas, por ejemplo. Hoy estamos en un callejón sin salida y no tenemos ninguna buena noticia que darles sobre lo que están viviendo, por lo que es extremadamente difícil.

3. ¿Ha encontrado alguna dificultad en particular?

Hemos encontrado dificultades por la falta de recursos humanos, por la atención y escucha del Estado francés (aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores francés ha estado muy atento), en cuanto a la iniciativa para la evacuación de Afganistán y en cuanto a la solicitud de visados.

Otra dificultad es el paso de las mujeres afganas, que a menudo no tienen pasaporte para salir del país o no tienen la posibilidad de abandonarlo por sus propios medios. A veces son mujeres solteras, pero tienen toda una familia que mantener, hermanos menores o una madre y un padre, pero no están casados y por tanto no pueden salir del país.

También es muy difícil prestar ayuda económica a los periodistas en Afganistán, porque los sistemas de transferencia de fondos son muy limitados. 

Otra dificultad es la violencia perpetrada por los talibanes contra los periodistas afganos.

4. En concreto, ¿cómo se ayuda a los periodistas afganos una vez que llegan a Francia?

Nuestro papel principal es ayudar a los periodistas a salir de Afganistán y ayudarles a obtener visados cuando están en los países vecinos. Creemos que estamos aquí para defender a los periodistas, no para sustituir a sindicatos y organizaciones que ayudan a los solicitantes de asilo o aquellas organizaciones que ayudan en el acceso a la vivienda o apoyar a los más vulnerables.

5. Estamos en abril de 2022, ¿cómo valora el apoyo que le ha prestado su sindicato? 

En la actualidad, tenemos en nuestra lista principal a más de 1000 periodistas que se encuentran en los países vecinos de Afganistán, donde se enfrentan a grandes dificultades. No podemos alegrarnos de que hayan abandonado Afganistán hasta que confirmamos que se encuentran realmente a salvo. 

Entre 40 y 50 personas han abandonado el país y se han ido a países occidentales, entre ellos Francia, y es ciertamente un orgullo que hayamos podido sacar a un puñado de ellos; pero no deja de ser un orgullo que intenta superar una inmensa desesperación.

6. ¿Están orgullosos?

No somos necesariamente positivos con el trabajo que hemos hecho, porque vemos que de 1.000 o 1.100 periodistas que estaban en nuestra lista, unos cuarenta o cincuenta viven actualmente en países occidentales. Se trata de una cifra irrisoria, sobre todo porque en un momento dado tuvimos que limitar quién añadíamos a la lista, de modo que no todos los que se pusieron en contacto con nosotros a partir de mediados de octubre fueron incluidos. 

Es importante destacar que en Afganistán había decenas y decenas de medios de comunicación impresos y radiofónicos financiados con fondos europeos o estadounidenses, y que ese inmenso grupo de periodistas se encontró de la noche a la mañana en una situación de absoluta precariedad, bien porque perdieron su trabajo o porque no quisieron trabajar bajo el control talibán. 

Así que nuestro historial es muy variado, muy, muy pobre; pero nuestro mayor orgullo es que hemos estado trabajando desde mediados de agosto hasta hoy. Seguiremos haciéndolo, quizá en menor medida porque tenemos menos medios y vemos que estamos en un callejón sin salida, pero es un gran orgullo hacer este trabajo. 

6. ¿Qué retos quedan por delante?

Hemos creado listas de periodistas afganos que tienen vínculos con otros países además de Francia, como Italia, España, Alemania, Finlandia, Noruega.  Otros sindicatos también deberían apoyarlos, si no lo han hecho ya.

Podemos informarles, pero que cada país haga su parte, que cada sindicato de periodistas presione a las autoridades de su país para que reaccionen de una vez.

7. ¿Algún consejo para los miembros de la FIP que quieran ayudar a los periodistas afganos?

Tenemos la metodología, sabemos cómo hacerlo, podemos asesorar a los miembros de la FIP que quieran ayudar a los periodistas afganos. Sólo hay que tener la voluntad de hacerlo.

For more information, please contact IFJ on +32 2 235 22 16

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