Venezuela - faltan garantías para el ejercicio del periodismo y la libertad de expresión

La Oficina Regional de la FIP para América Latina y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) de Venezuela expresaron su alarma y preocupación por la profundización de la falta de garantías para el ejercicio del periodismo y de la libertad de expresión, tras los pronunciamientos militares que condujeron al derrocamiento y posterior reposición en su cargo del Presidente de la República, Hugo Chávez Frías.


Los reporteros de las plantas televisivas buscaron refugios en distintos sitios de la ciudad, tras ser blancos de la violencia durante la cobertura de la ola de saqueos que sacudió a la ciudad de Caracas desde la noche del viernes y que se mantuvieron a lo largo del día domingo. Un grupo de saqueadores intentó linchar al reportero gráfico del diario El Universal, Venancio Alcázares, en una barriada del sector oeste de Caracas. Supuestamente, algunos profesionales de la comunicación social estarían dispuestos a asilarse, pero no se ha confirmado ningún caso en ese sentido. Antes, el día jueves fue ultimado por francotiradores el periodistas Jorge Tortoza.


Durante el día sábado partidarios del presidente Chávez que se desplazaban en camiones y motocicletas se apostaron a las puertas de las plantas televisoras y apedrearon al canal 2 de Radio Caracas Televisión. Obligaron a los medios televisivos a tomarle declaraciones, pues le reclamaban haber ocultado durante todo el día el clima de desórdenes que se vivía en las calles y las negociaciones que se libraban entre los militares para reponer en el poder a Hugo Chávez Frías. En menos de 48 horas, el presidente venezolano fue depuesto y regresado al poder por acciones militares sin que se hubiera producido un solo enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas. Las primeras informaciones señalaron que Chávez había renunciado, pero el propio Presidente se encargó de desmentir posteriormente esa especie.


Desde hace más de dos años, el gobierno venezolano ha acusado a los medios de comunicación de ocupar un rol protagónico de oposición y a los periodistas de prestarse a los intereses de los propietarios de los medios, lo cual ha ocasionado innumerables agresiones físicas y verbales contra reporteros y propiedades de los medios, que han sido condenadas por distintos organismos nacionales e internacionales, incluyendo a la FIP.