JMLP- Caso de Khadija Ismayilova

Azerbaiyán ha acumulado un triste récord de violaciones de la libertad de prensa. Entre los medios utilizados, constan campañas de intimidación y la voluntad de acallar las voces discrepantes de los periodistas, las leyes represivas que penalizan la libertad de expresión y el control directo o indirecto por el Estado de la mayoría de los medios. La situación se ha venido deteriorando a lo largo de los últimos doce meses y son pocas las voces discrepantes e independientes que se siguen oyendo. Si bien es verdad que numerosos periodistas huyeron del país temiendo ser perseguidos, una de ellos decidió quedarse y languidece actualmente en la cárcel. Se llama Khadija Ismayilova.

Esta periodista, galardonada, trabaja para Radio Free Europe/Radio Liberty’s (RFE/RL) Service azerbaiyano desde 2008. Empezó como jefe de la oficina de Bakú del Servicio azerbaiyano, Azadliq radiosu, y optó luego por ser nuevamente autónoma para salvaguardar su independencia, según cuentan sus amigos. Informó largo y tendido sobre la corrupción omnipresente en el país, más particularmente sobre las actividades financieras de la familia del Presidente azerí, Ilham Aliyev.

“Khadija es una periodista que se atreve, no encubre ni tiene miedo, y cumple con normas éticas periodísticas estrictas”, recuerda el redactor jefe de RFE, Nenad Pejic, que no deja de elogiar su trabajo de denuncia de la corrupción en su país.   

Desde 2012, Kadija es criticada por los medios gubernamentales, fue amenazada físicamente y, luego, detenida. Un vídeo ilegal sobre su vida privada fue utilizado en forma de chantaje. No obstante, se negó a callarse y continuó sus investigaciones.  

Fue arrestada el 5 de diciembre de 2014 sospechosa de incitar el intento de suicidio de otro periodista. Aun cuando el colega haya retirado sus acusaciones, el fiscal la sigue procesando. Dudando de la credibilidad de los cargos, las autoridades añadieron un gran número de delitos como difamación y evasión de impuestos por los cuales podría enfrentarse a hasta 17 años de prisión.

La periodista niega todas las acusaciones y afirma que el gobierno la quiere silenciar. Sus abogados hicieron un llamamiento al tribunal y preparan una queja que se interpondrá ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos cuestionando la legitimidad de su arresto.

Sus colegas la apoyan. “Kadija no quiere estar alejada de los acontecimientos en su país y pide para todos los defensores de los derechos humanos el mismo respaldo”, dice Ilkin Mammadov, director en funciones de los servicios azerbaiyanos de RFE.  

“La única manera de demostrar el perjuicio que causan regímenes opresivos es seguir denunciando la corrupción”, escribe Khadija en una carta publicada en el Washington Post, el 6 de febrero de 2015. “Mi detención demuestra una vez más que debemos construir una nueva realidad en que decir la verdad no exigirá una valentía excepcional.”

Khadija Ismayilova recibió recientemente el Premio Libertad para Escribir PEN/Barbara Goldsmith de este año. El premio honra a figuras literarias internacionales que hayan sido perseguidas o encarceladas por ejercer o defender el derecho a la libertad.