APU: “La mentira de la directora de Televisión Nacional”

Por: Daniel Lema. Presidente de la Asociación de Prensa Uruguaya (APU)

Acabo de leer unas

declaraciones de la señora directora de Televisión Nacional, Virginia Martínez,

en Montevideo Portal sobre el conflicto en el canal por la situación de la

periodista Gabriela Casullo. La directora sostiene que "el conflicto se

resolvió en la Dirección Nacional de Trabajo, se aceptó una propuesta de los

trabajadores y ahora estamos trabajando de forma normal".

La señora directora

de Televisión Nacional miente. Como presidente de la Asociación de la Prensa

Uruguaya (APU), participé junto al compañero de directiva Rody Olivera, nuestro

asesor legal Antonio Ramauro y los delegados de los periodistas y productores

del canal, de las negociaciones en el Ministerio de Trabajo.

La negociación se

levantó porque el Ministerio de Educación y Cultura dio por concluida esa

instancia y ratificó la decisión de la dirección del canal de no renovarle el

contrato a Casullo.

En esa última reunión, además, el Ministerio de Educación y Cultura rechazó

nuestra última propuesta que buscaba un camino intermedio: que la periodista se

tomara unos días de licencia que tenía a compensar, que luego volviera al canal

y fuera evaluada por la nueva dirección de prensa.

Lejos estamos,

entonces, de haber acordado algo. Para esto pongo de testigos a todos los que

estuvimos en la mesa de negociación, y en especial a los tres delegados del

Ministerio de Trabajo que llevaron adelante cada encuentro.

Para nosotros, el

tema no ha terminado. Consideramos injusta y arbitraria la decisión. Se ha

planteado el tema en el Parlamento y nos preocupa la situación del resto de los

periodistas y productores que tienen contratos similares a los de Casullo.

Quienes fuimos a

negociar podremos haber cometido errores que asumo como presidente del

sindicato, pero nosotros no acordamos nada. Nosotros no entregamos ningún

conflicto.

Quiero creer que la señora directora tiene la decencia y moral suficiente para

reconocer que se equivocó y entendió mal la información que le transmitieron.

Con sus palabras no solo agredió a quienes negociamos sino también a un

sindicato con más de 60 años de vida.