OIT EnLínea 2004/24


Tratamiento para el VIH/SIDA en el lugar del trabajo * la función de la OIT


La OIT, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud y ONUSIDA, está trabajando para proporcionar ayuda a millones de personas afectadas por el VIH/SIDA. En su calidad de copatrocinadora de la iniciativa "3 por 5", la OIT aprovechará el potencial de los servicios de salud en el trabajo para proporcionar y supervisar el tratamiento, y movilizar a sus interlocutores sociales para que divulguen el mensaje "conoce tu estado" y así incitar a que se hagan pruebas voluntarias para detectar la enfermedad. El doctor Benjamin O. Alli, coordinador de la cooperación técnica y los servicios de asesoramiento del Programa de la OIT sobre el VIH/SIDA y el Mundo del

Trabajo, explica la forma en que la OIT puede ayudar a que la iniciativa "3 por 5" tenga éxito.


¿Qué puede aportar la OIT a la iniciativa "3 por 5" para luchar contra el VIH/SIDA?


El grupo de edad más afectado por el VIH es el de 15 a 49 años, que es el segmento más productivo de la fuerza laboral. Por lo tanto, los servicios que se ocupen de la salud de los trabajadores en el lugar del trabajo son una forma muy eficaz de llegar a muchas personas y tratarlas del VIH y de otras enfermedades conexas. El lugar de trabajo es especial, y si se toman medidas allí, se puede ver su efecto inmediatamente.


Entonces, ¿el VIH/SIDA ya no es sólo una cuestión de salud, y debería considerarse también una cuestión que afecta al lugar de trabajo?


El VIH/SIDA ya no es una cuestión de salud pública. Es una cuestión de desarrollo, es una cuestión de género. Es una cuestión que nos afecta a todos y cada uno de nosotros y al crecimiento económico

debido a su repercusión en los recursos humanos. Cuando una empresa realiza un análisis de los beneficios en función de los costos de ofrecer tratamiento a los trabajadores, descubre en primer lugar que está reduciendo el costo de la contratación, ya que cuando se pierde a un trabajador experimentado hay que contratar a otro y formarlo. Cuando un trabajador experimentado se está muriendo, su productividad se ve afectada, lo mismo que la producción. Por todas estas razones, los

empleadores deben invertir en tratamientos para los trabajadores. Un trabajador feliz, sano y satisfecho es un trabajador más productivo. Eso significa que la empresa puede obtener más beneficios. Esto quiere decir que, si puede ofrecer tratamiento a los trabajadores infectados para

aumentar la productividad, lo hará.


Es posible que las grandes empresas dispongan de los recursos necesarios para poner en práctica estos programas, pero, ¿qué pasa con muchas pequeñas empresas que quizás no puedan permitírselo?¿Qué puede decirles?


Lo que la OIT está tratando de hacer es asegurarse de que las grandes empresas velen por sus hermanas pequeñas, ya que las empresas pequeñas son un componente clave de la cadena de suministro. Todo esto tiene sentido económico, ya que si una empresa grande no obtiene materia prima o productos semiacabados su productividad se verá afectada. Algunas empresas ya lo están haciendo. En Sudáfrica, la empresa automovilística Ford tiene su propio programa sobre VIH cuyo uso ha ampliado a otras empresas más pequeñas que le suministran el material necesario para ensamblar sus productos.


¿Hasta qué punto estima usted que el miedo y el estigma son un obstáculo para llevar a cabo programas efectivos de VIH/SIDA en el lugar de trabajo?


Desgraciadamente, ésta es la cuestión clave y en ese terreno debemos seguir trabajando. Lo que impide que se lleven a cabo actividades en el lugar del trabajo * tratamiento, asistencia y apoyo

* es el estigma y la discriminación. Una vez que esto se supera, podemos hacer más cosas, como cuidar de los trabajadores y tratarles en su centro de trabajo. Para poder llevar a cabo un programa efectivo en el lugar de trabajo debe existir un nivel de tolerancia cero al estigma

y la discriminación. Ha habido casos en los que, cuando un trabajador se iba a sentar en una cafetería y sus compañeros pensaban que era VIH positivo, éstos se cambiaban de sitio o simplemente decían "hemos terminado de comer" y se iban. Por lo tanto, la discriminación no sólo es una cuestión entre empleadores y trabajadores, sino también entre los propios trabajadores. Pero las cosas están mejorando. Conozco a un agricultor en Swazilandia que se enteró que el mecánico que reparaba su tractor era VIH positivo, lo primero que pensó fue en despedirle. Pero después se dijo: "un momento, este hombre ha trabajado para mí durante más de 25 años. Tiene un oído clínico para saber exactamente lo que no funciona, en cuanto pone en marcha el tractor. Contratar a otra persona me costará dinero. Está la formación y quizás tenga que gastar más dinero en piezas de recambio que no necesito". De manera que el agricultor decidió quedarse con su mecánico y ofrecerle tratamiento. Nos dijo que nunca había lamentado su decisión, porque el mecánico sigue viviendo, produciendo y trabajando bien.


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