JMLP- Caso de Andrea Nicodemo Idris

Andrea Nicodemo Idris, Eritrea Eritrea aplica una de las peores censuras de la libertad de prensa en el mundo. Actualmente, 23 periodistas están encarcelados y muchos más exilados. Entre ellos, Andrea Nicodemo trabaja hoy en día para Trans World Radio en Nairobi, Kenia.  

Desde la independencia de Eritrea hace 23 años, trabajaba como periodista freelance para una radio en la parte occidental del país, en Bimbilna, a unos 350 kilómetros de la capital, Asmara.  

“Cuando Eritrea accedió a la independencia, sus ciudadanos se alegraban de la libertad de que lógicamente debían gozar tras la independencia”, recuerda Andrea. “Durante los primeros años, la libertad de prensa no generaba la expresión de los ciudadanos en los medios electrónicos y la prensa escrita. Yo era uno de los pocos periodistas que contribuían al fomento de la libertad de prensa en Eritrea con el uso de la lengua vernácula en mis programas de radio”.

La inmensa esperanza de poder conjugar la independencia con la libertad se convirtió en una pesadilla. La expropiación de las tierras y la discriminación de la minoría étnica kunama por los antiguos combatientes de la libertad, ahora en el poder, fue nuestra suerte.  

Casi todos los relatos de André hablan de política, de historias de familias, de la situación socioeconómica del país, de la discriminación, de la expropiación de las tierras y de las violaciones de los derechos humanos en su región.  

Cuenta las intimidaciones, los arrestos arbitrarios y las torturas infligidas a los que denunciaban las violaciones de sus derechos. Muchos estaban detenidos y no reaparecían más.   

Se limitó la libertad de prensa para que no se difundieran estos incidentes. “Como defensor de los derechos humanos y periodistas, nunca he dejado de escribir sobre los crímenes perpetrados por el régimen, las intimidaciones y el acoso permanente”. Recuerda cuando empezaron las amenazas contra él y la vigilancia de su movimiento.    

“Los periodistas que se atrevieron a trabajar para medios privados fueron detenidos en 2011. Algunos se exilaron en países vecinos pero otros siguen encarcelados en prisiones locales”.    

Andrea pudo finalmente salir del país. En septiembre de 2008, su esposa y sus tres hijos morían en un accidente marítimo en el Norte de Sudán cuando huían del país.   

“No dejaré nunca de escribir y de defender la libertad de expresión. Seguiré siendo la voz de los sin voz. La libertad de expresión es la única forma de revelar todos los crímenes y la brutalidad del régimen.”