Pronunciamiento de la FIP en el Día Mundial de lucha contra la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes

La explotación sexual comercial es una forma de violación severa de los derechos humanos de las personas menores de edad, es una forma de explotación económica asimilable a la esclavitud y al trabajo forzoso, que además implica un delito por parte de quienes utilizan a niños, niñas y adolescentes en el comercio sexual.

A su vez, fomenta un tipo de desarrollo económico, cultural y social que atenta contra un modelo de sociedad basado en el respeto de los derechos humanos de todas las personas, incluyendo niñas, niños y adolescentes.

Pese a los esfuerzos realizados, el comercio sexual de personas menores de 18 años sigue siendo un fenómeno social legitimado por muchos segmentos de la sociedad, a pesar de su reconocido efecto devastador.

Los periodistas juegan un rol fundamental en la difusión de la información sobre la explotación sexual comercial (ESC), especialmente en cuanto a combatir la tolerancia social que existe frente a este problema y que no sanciona las prácticas delictivas de utilización de personas menores de edad en el comercio sexual. La información que trasmiten tiene una influencia significativa sobre las políticas, programas públicos y sociedad en general. Para ello es importante que la prensa sea sensible respecto a las consecuencias de la información que proporcionan sobre este tema.

Aunque en muchos medios se justifique el sensacionalismo porque les permite captar mayor audiencia, este tipo de cobertura desinforma, distorsiona y crea un grave problema, debido a que no llega a analizar sus causas sociales y económicas, así como su repercusión presente y futura para el desarrollo de una sociedad sana.

Como resultado se produce un inadecuado tratamiento del tema que no busca la reflexión ni ofrece salidas para afrontar el problema, sino que se queda en la mera denuncia o descripción del suceso, sin buscar las respuestas que de hecho se vienen dando en algunos países de la región para combatir este problema.

Así una noticia que solo informa sobre el rescate de menores de edad del comercio sexual es incompleta si no se hace el seguimiento para saber qué medidas de penalización fueron tomadas en contra de los explotadores (sean clientes o intermediarios). De la misma forma es importante velar por que los menores de edad no sean retenidos o detenidos, sino protegidos. Una labor fundamental del periodista es contribuir para cambiar la visión complaciente de la opinión pública respecto a los adultos explotadores y de velar por el cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

En este sentido exhortamos a los colegas periodistas:

a) A orientar la mirada de la sociedad hacia la demanda de comercio sexual con menores de edad y en el lenguaje de esta problemática, asociada a un cambio de enfoque sobre las soluciones que se deben tomar para prevenir y erradicar esta problemática.

b) A levantar la noticia por el lado de los explotadores, sean “clientes” o intermediarios y evitar el uso de imágenes de las víctimas (el explotador debe ser la noticia).

c) A visualizar el problema como un delito que no debe ser tolerado por las autoridades y sí sancionado de acuerdo a la legislación de cada país.

d) A guiar la implementación de acciones de restitución de los derechos a las víctimas menores de edad y la aplicación de las medidas adecuadas de protección. El crimen es explotar y no ser explotado.

La FIP exhorta a los dueños de medios de comunicación a no propiciar anuncios que promuevan el comercio sexual de menores de edad.


¡NO HAY EXCUSAS!

El comercio sexual con personas menores de 18 años es un crimen