Los periodistas piden que la cumbre de Johannesburgo impulse la democracia y la libertad de prensa

- Una de las claves del desarrollo es el periodismo libre

- Derechos fundamentales además de acuerdos comerciales

- Es preciso un control internacional del poder de las empresas


Periodistas de todo el mundo han advertido hoy que sino se realiza un nuevo compromiso internacional de apoyo a la libertad de prensa y la democracia, no se alcanzarán nunca los elevados objetivos previstos por la Cumbre Mundial 2002 de Johannesburgo sobre Desarrollo Sostenible, que se celebrará del 26 de agosto al 4 de septiembre.


"El ambicioso plan de los organizadores destinado a proteger el medio ambiente y erradicar la pobreza no podrá tener éxito a menos que se realice un compromiso que implique la participación de todos los ciudadanos (incluyendo los de los países más pobres del mundo) en el gran debate sobre el cambio", sostiene en su declaración la Federación Internacional de Periodistas (FIP), la mayor agrupación mundial de periodistas.


"Los derechos humanos, la democracia y la libertad de expresión son una parte fundamental del debate sobre el desarrollo sostenible", prosigue la FIP. "Las personas deben ser libres de decir lo que piensan y tener acceso a la información que necesitan para tomar decisiones respecto al futuro".


No obstante, la FIP afirma que en muchos países del mundo donde se dan los problemas más graves, los medios de comunicación no son libres, los derechos humanos se violan continuamente y el periodismo es una profesión peligrosa y de alto riesgo.


"Se corre el gran peligro de que la cumbre de Johannesburgo se convierta en una especie de tertulia de proporciones gigantescas", continúa la FIP. "Si la cumbre pretende ser un éxito, es preciso que haga frente a la crisis de la democracia y los derechos humanos en todo el mundo y que garantice que las campañas dirigidas a promover el desarrollo sostenible, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente vayan en paralelo con la construcción de sociedades democráticas y pluralistas".


La FIP advierte del riesgo de que los planes de la cumbre de Johannesburgo sean apropiados por los intereses del libre mercado. "Vivimos en la época de los mercados libres, pero es precisamente ahora cuando las empresas internacionales son cada vez más grandes y poderosas," señala la FIP, "por lo que están empezando a plantearse cuestiones más que razonables sobre cómo se dirigen esas grandes empresas, quién las controla y a quién tienen que dar cuentas de su gestión".


La FIP considera que la crisis de confianza provocada por los recientes escándalos financieros en diversas empresas es solamente una de las facetas del fracaso en el control de las compañías multinacionales que son las protagonistas del movimiento de globalización del comercio mundial.


"No es suficiente con exigir que se mejoren las normas contables que rigen la vida de las empresas y se establezcan medidas enérgicas contra el falseamiento de los hechos por ellas mismas, sino que también es urgente enfrentarse al claro fracaso en el cumplimiento de sus responsabilidades frente a los empleados, al medio ambiente y a las comunidades locales a las que pertenecen".


La FIP apoya las peticiones realizadas por sindicatos internacionales de todo el mundo respecto a la necesidad de crear nuevos instrumentos globales que obliguen a las grandes multinacionales (incluyendo a sus principales directivos) a dar cuenta y ser responsables de sus actividades. La FIP afirma que "Es preciso encontrar medios para lograr influenciar las actuaciones de las empresas, sobre todo en un momento en que las compañías privadas están consiguiendo un poder cada vez mayor sobre los bienes y servicios públicos básicos".


Así, por ejemplo, la empresa francesa Vivendi es una de las primeras del mundo en el sector de medios de comunicación y a la vez es responsable del suministro de agua (el más importante de todos los bienes públicos) a 110 millones de personas en todo el mundo. "Vivendi es una compañía con un pasado y un presente muy difíciles", afirma la FIP basándose en el hecho de que se ha visto implicada en escándalos por sobornos y de que se han impuesto multas a su filial de Puerto Rico por un valor superior a los seis millones de dólares por diversas infracciones de las leyes sobre protección del medio ambiente. "Ya es hora de que se establezca una cultura de responsabilidad social de las empresas, que exija a sus directivos que tengan en cuenta el efecto de sus acciones sobre el medio ambiente, los derechos humanos, las comunidades locales y sus empleados", sostiene la FIP.


La Federación Internacional de Periodistas prosigue afirmando que "Necesitamos nuevas instituciones internacionales que defiendan los derechos, fomenten el desarrollo y la democracia y frenen el poder de esa elite de directivos de empresa no elegidos democráticamente que controlan el comercio mundial".


"La cumbre de Johannesburgo ofrece una excelente oportunidad práctica para lograr la colaboración necesaria y el aprovechamiento mutuo de las diversas experiencias y aspiraciones de los participantes", continúa la FIP. "Pero si los gobiernos que niegan a sus ciudadanos los derechos fundamentales no se ven amenazados y no se pone freno a las empresas multinacionales, entonces habremos perdido una oportunidad única".