Lamentable situación laboral de los periodistas colombianos

Eduardo Márquez G.

Coordinador CESO-FIP




Solamente el 51% de los periodistas colombianos tiene vinculación laboral mediante un contrato a término indefinido, a pesar de que más del 84% cuenta con un título profesional y apenas el 16% son empíricos. Los demás, trabajan en condiciones de virtual informalidad: un 21% está vinculado a sus respectivos medios de comunicación mediante contrato a término definido de 1 año, 12% por prestación de servicios y el 16% restante, percibe sus ingresos ¡con venta de cupos publicitarios! El 48% de los periodistas que laboran en la costa atlántica, una de las regiones más golpeadas por la acción violenta de los grupos armados al margen de la ley, debe aceptar esa última modalidad para sobrevivir.


Esta es una de las conclusiones de la mas reciente investigación sobre el perfil laboral de los reporteros colombianos, presentada, a mediados de noviembre, por Alejandro Manrique e Iván Cardona, abogados de la facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia Javeriana, quienes explicaron que la información había sido recolectada mediante la aplicación de 309 encuestas a reporteros de 120 medios, en las 9 principales ciudades de Colombia, pero con una dificultad inicial: no existe un censo sobre la cantidad de periodistas que laboran en los medios masivos y comunitarios de comunicación.


Vale la pena destacar que el 62% de los periodistas, fotógrafos y camarógrafos contratados con las modalidades de prestación servicio y cupos publicitario, tienen las condiciones que el Código Sustantivo de Trabajo contempla para los contratos a tiempo definido de hecho, pues reúne las tres requerimientos básicos: prestación personal del servicio, que exista una remuneración y que existe una relación de subordinación.


El estudio también arrojó un preocupante resultado: ni un solo medio de comunicación en Colombia, paga el total de las prestaciones sociales, esto es: cesantías (un salario anual que se ahorra en caso de pérdida del trabajo), interés de las cesantías, primas (medio salario semestral), vacaciones remuneradas, aporte a pensiones, salud en EPSs y ARPs, y recreación con el aporte a las cajas de compensación familiar. Trascendió que un 57% de los periodistas están afiliados a empresas solidarias de salud y que 2% no tiene ningún vínculo con el sistema de salud.


Sobre este tema, el consolidado nacional señaló que el 12.5 % de las empresas periodísticas no proporciona vacaciones remuneradas a sus periodistas, el 10% no les cancelan cesantías, un 15 % no pagan los intereses a las cesantías, el 11% no hace aportes a las pensiones, el 15% no realiza la afiliación a una caja de compensación familiar, ni un 8% a una administradora de riesgos profesionales y un 5% jamás afilia a sus reporteros a una EPS. Además de este panorama tan desoladoramente que tiene efectos directos sobre la calidad de la información, los investigadores quedaron sorprendidos con que eran muy pocos los periodistas que tenían conciencia de sus derechos laborales, hasta el punto que para muchos eran normales las jornadas de más de 12 horas diarias de trabajo, “justificadas” con la reciente recesión económica.


La edad promedio de los reporteros es de 35 años, y cuentan con una experiencia de trabajo de aproximadamente 8 años y medio que, en un 50% de los consultados, supera los 10 años. Pero igualmente se detectó que, generalmente, en el umbral de sus carreras son obligados a renunciar o se retiran, simplemente porque sus expectativas económicas no resultan satisfechas en los medios de comunicación, pues sólo el 23% de los reporteros tiene casa propia, el 12% está afiliado a una empresa de medicina prepagada, el 45 % se transporta en bus, buseta o taxi y su inversión en recreación y cultura no es y no puede ser una prioridad por física falta de dinero.


Este malestar generalizado no es de extrañar si se tiene en cuenta que el salario promedio de un periodista colombiano: 1’399.345 pesos (U.S. 490), suma comparable a la devengada por la ejecución de oficios que no implican tanta responsabilidad y requieren menor cualificación, como es el caso de los taxistas de ciudades populosas. El monto real de este salario puede ser aún menor, si se tiene en cuenta que, al sacar el promedio, los investigadores de la Javeriana tuvieron en cuenta los salarios de editores y jefes de redacción. Solo el 11 % de los periodistas devenga más de 2’656.000 pesos (U.S. 932).


Este lamentable panorama laboral, propicia que, para poder subsistir y tener una calidad de vida medianamente digna, los periodistas combinen su profesión con otros oficios. Algunos sirven de jefes de prensa a políticos locales, entidades gubernamentales o del sector privado, lo que, de hecho, limita su independencia. En zonas de conflicto conflicto armado, esta realidad le ha costado la vida a varios reporteros, cuando no amenazas, secuestros y exilios.


Estas condiciones de trabajo, desconocidas tanto para el ciudadano del común y como para las autoridades gubernamentales, hacen que los encargados de informar a la sociedad no obtengan el mínimo básico para su existencia y se vean obligados a vivir en condiciones precarias con sus familias, pues un profesional, de 35 años, generalmente ya tiene un núcleo familiar de tres o más personas. Finalmente, la precariedad de ingresos, hace de los periodistas unos profesionales sin acceso a la cultura y a bienes y servicios que nutran su formación y su visión de la realidad.


Tanto la forma irregular de contratación informal como las evidentes evasiones de la responsabilidad laboral, ameritan la intervención del Estado a través del ministerio de Protección Social, para que los medios de comunicación cumplan la ley con sus trabajadores. Sin embargo. Los asistentes a la presentación de la investigación se mostraron poco optimistas respecto a la acción estatal pues un 76% de los periodistas encuestados manifestó no pertenecer a ningún tipo de agremiación. Las pocas organizaciones que existen en Colombia son, generalmente, asociaciones que realizan actividades de formación y solidaridad, pero con una escasa o nula capacidad de negociación de las condiciones laborales de sus afiliados. Por otra parte y como dice el informe, “el miedo que les genera el desempleo —porque por lo menos el 20% de los periodistas creen que el recorte de personal en su medio de comunicación es inminente— y la idea de saber qué en otro medio podrían estar peor, hace que los periodistas estén conformes, y aunque saben que deberían ganar más, no hacen nada por miedo a estar peor”.


Sin embargo y mucho más allá de la situación de los periodistas, lo que está en juego es el derecho constitucional a ser bien informado a que tienen todos los ciudadanos y por lo tanto, la consolidación del sistema democrático en Colombia.