Colegio Nacional de Periodistas de Mérida, Venezuela, lanza manifiesto a favor de la libertad de expresión

Ya nadie pone en duda que la libertad de expresión en Venezuela está severamente amenazada. Numerosas son, hasta la fecha, las acciones que el Gobierno Nacional ha desarrollado en contra de este derecho fundamental del ciudadano y en contra también del periodismo y del periodista venezolano. No puede negarse que en su intento por establecer la anunciada hegemonía comunicacional, por igual violenta la legislación vigente. Su objetivo, bien delineado está, además de pretender asegurarse la permanencia en el poder, es implantar un pensamiento único, lo cual es ya un hecho público y notorio. Para ello le resulta requisito indispensable la existencia de una prensa que no contradiga de ningún modo sus claras intenciones, ni menos critique sus indebidas actuaciones, cuando bien se sabe, porque la historia así lo ha comprobado, que sólo en una democracia la libertad de expresión plena es posible.

Asimismo debe recordarse que en la democracia los gobiernos son transitorios y la libertad de expresión permanente. De allí que la obligación de todo Gobierno democrático es fomentarla, defenderla y garantizarla. Nadie puede, en la Venezuela de estos tiempos, calificar de falso que el Gobierno Nacional evidencia inusitado interés por impedir que los medios de comunicación, que no le son ideológicamente afines, prosigan en su responsable denuncia de lo irregular y dejen de ser los únicos voceros del pedimento y del reclamo colectivo. Olvida, a propósito, que esta es su primordial e irrenunciable tarea en una sociedad y en un Estado, verdaderamente democráticos.

Resulta imposible desconocer que el Gobierno Nacional, en su enfrentamiento con una prensa libre y con periodistas que ejercen su derecho a informar, ha actuado al margen de la Carta Magna. Igual, de espaldas a todos los acuerdos internacionales que promueven, defienden y preservan la libertad de expresión como uno de los derechos humanos fundamentales. De ese proceder oficialista, numerosas y comprobadas son las manifestaciones a la fecha protagonizadas, obligando la razonada denuncia ante la Organización de Estados Americanos, principalmente. No puede ocultarse que larga es la lista de pueblos, sociedades solidarias, organizaciones civiles, instituciones y gobiernos democráticos de todo el mundo que han hecho pública su preocupación por el irrespeto a los derechos humanos de los trabajadores de la prensa y en concreto llaman a que se garantice la libertad de expresión en Venezuela.

Esa exhortación es válida porque la libertad de expresión no puede darse a medias. Nunca podría beneficiar a un colectivo si sobre ella pende toda suerte de amenazas. Donde no haya prensa libre, jamás habrá libertad plena. De allí que el pueblo defienda la existencia de la libertad de expresión por considerarla su aliada más poderosa y comprometida en la defensa misma de la libertad en todo sentido. Por eso combate a quienes la entorpezcan, la persigan, la prohíban, la eliminen. Y gobierno que así actúe jamás podrá ser considerado efectivamente progresista, revolucionario, participativo y democrático. Por el contrario, pueblo e historia los juzgará como retrógrados y totalitarios.

La postura de pueblos y naciones amigas es provechosa, y se agradece, porque nos recuerda que la libertad de expresión tiene particulares responsabilidades. Una de ellas, favorecer el progreso pues difundir la verdad, denunciar lo malo y descubrir la mentira es abrir el camino al crecimiento espiritual y moral del pueblo; y sólo actuando así un pueblo podrá avanzar en su propio compromiso de modernidad y desarrollo.

La libertad de expresión, por tanto, es pilar sobre el cual descansa toda decisión que busque la liberación, entendida como el mejor modo de vivir en una sociedad que no ate ni divida. Tampoco excluya y niegue. Donde gobernante y gobernado tengan muy bien definidas sus tareas. Uno respetando los derechos. Otro cumpliendo sus deberes. Al respecto, la libertad de expresión se constituye en el mejor de los retratos que pueda mostrarle al mundo un país como el nuestro, que definitivamente quiere seguir siendo libre.

También mediante este Manifiesto rechazamos los reiterados ataques contra la libertad de expresión, que tienen sus mayores ejemplos en la no renovación de la concesión a Radio Caracas Televisión, medida legal que sin embargo esconde una decisión exclusivamente política, y en las constantes acusaciones, advertencias y hostigamiento hacia Globovisión. Rechazamos que esta defensa a derechos fundamentales sea reducida, por parte del Gobierno, a un presunto apoyo a sectores del empresariado mediático, a cuyos eventuales errores también el periodismo libre debe enfrentarse.

Nos oponemos, igualmente, a que directores, jefes de información y de redacción, sean quienes en los distintos medios, y por cumplir directrices o lineamientos empresariales, impongan la censura. Exigimos un acceso libre y directo a las fuentes de información gubernamentales referentes a los temas que comprometen el presente y el futuro nacional. Al tiempo que hacemos causa común con la inmensa mayoría de colegas que, en toda Venezuela, alzan su voz de manera solidaria, firme, pacífica y democrática para exigir respeto al ejercicio del periodismo, a sus derechos humanos, y a la vigencia plena de la libertad de expresión, condenamos de igual modo las otras muchas expresiones de atropello, persecución, juicios, cárcel y exilio de lo cual han sido víctimas profesionales del periodismo.

Nos declaramos alineados a favor de la tolerancia, del respeto a la pluralidad, de la necesidad del diálogo, vía expedita hacia el urgente entendimiento para alcanzar finalmente la unidad que nos conduzca a la paz. En ese lineamiento aclaramos que defender la libertad de expresión es asunto de obligatorio cumplimiento, pues es para nosotros un derecho tan valioso si se quiere como nuestra propia vida. Lo hacemos por estar firmemente convencidos que sólo bajo estas premisas el país podrá avanzar hacia la modernidad que se anhela, pero siempre que ese proceso se lleve a cabo sin ninguna clase de imposiciones ni violencia. De otro modo consolidar la mejoría social integral del pueblo seguirá siendo imposible.

Finalmente, invitamos a todos los colegas inscritos en el CNP-Mérida a demostrar que la solidaridad, en la defensa de la libertad de expresión, no puede ser mediatizada por intereses ideológicos, gubernamentales, personales o grupales. Tampoco porque se ocupe cargo alguno en la administración pública o se milite en organizaciones de cualquier signo y fines. En suma, por nada ni por nadie. No se debe tener miedo de defenderla, porque la libertad de expresión toca todos los ámbitos. Es un derecho de todos que beneficia a todos, sin importar trincheras porque, en suma, incluye, no excluye.

Lo anterior queda suscrito por los comunicadores sociales del estado Mérida hoy 27 de Junio de 2007, Día del Periodista, fecha conmemorativa de la fundación del “Correo del Orinoco”, diario de la libertad, en el cual Simón Bolívar, Libertador y Padre de la Patria, dejó para siempre demostrado que sin la prensa, como sin la libertad de expresión, ninguna nación podrá ser para siempre libre y soberana.

Firmas en Depósito


FRENTE AL AUTORITARISMO, LIBERTAD DE EXPRESION